presentación

Durante más de diez años estuve dando clases de alemán a adultos, tanto en grupos de tamaño medio como en grupos pequeños o clases individuales.

Me encantaba dar clase y creo que mis alumnos también aprendían y aprendieron bastante. El alemán es una lengua complicada para un hispanoparlante, pero no imposible. Y con paciencia y juegos varios al final se aprende.

Más tarde inicié una nueva “vida profesional” sin abandonar la enseñanza del todo, trabajando como secretaria, primero de una multinacional que vendía instrumentos de música, más tarde en la asesoría jurídico-financiera de una sociedad de inversión en bolsa. Eran trabajos a jornada parcial, bien pagados, y seguí dando clases: en empresas, particulares, o incluso un departamento universitario.

Ahora me gano la vida como traductora. Sigo, pues, en contacto con esta lengua, que es mi lengua “materna”, la primera lengua en la que balbuceé cuatro cosas, antes de arrancar con la otra, el castellano, pues prácticamente soy bilingüe. De vez en cuando tengo alumnos particulares o algún grupo. Y se me ocurrió un día que podía ir publicando los temas que me iban saliendo con los alumnos, especialmente esos temas que más se resisten a los alumnos hispanoparlantes.